El 2ndo Encuentro de Educadores produjo dos tipos de actividades de aprendizaje; talleres concurrentes de 40 minutos donde los participantes “saborearon” distintas herramientas de la Web 2.0 y un foro de discusión acerca de los mitos y realidades del contenido abierto (open source). Tuve la oportunidad de asistir al taller “livestreaming” donde el prof. Bernabé Soto nos enseñó magistralmente a utilizar la herramienta conocida como Flavors que nos permite almacenar y organizar la mayoría de nuestras actividades en la red. ¡Handy!
En la segunda hora de los talleres, llegó el momento que siempre disfruto al tener la oportunidad de contactarme con la gente a través de un taller. Ofrecí el taller, recursos educativos para mi blog, cuya finalidad es ofrecer a los participantes que ya tienen un blog, alternativas para agregar recursos externos y “gadgets” a su blog de uso educativo. Prácticamente cualquier “gadget” se puede convertir en una experiencia de aprendizaje si el docente desarrolla un plan de uso.
La ganancia mayor estriba en la oportunidad que tenemos los educadores en reuniones como esa, de dialogar con otros compañeros, intercambiar experiencias y hacer amigos mientras se aprende. Se constata que en realidad estamos unidos al mundo. A través de Twitter, Facebook y otras aplicaciones, docentes de todas partes disfrutaban el evento en vivo, escribiendo mensajes y haciendo valiosas aportaciones. Al observar por todo el salón se puede ver gente computadora, cámara y celular en mano, transmitiendo, “tuiteando” y “facebokeando” mensajes a todos los que no estaban físicamente presente. ¡Toda una maravilla!
En la tarde, llegó el momento del foro de discusión. Moderado por el prof. Alfredo Carderón, el Dr. Mario Núñez, el prof. Ricardo Alcocer, y el Dr. Juan Meléndez los gurus, discutieron acerca del uso del contenido de código abierto vs el contenido cerrado. Se me eriza la piel de emoción de ver y escuchar a los maestros de maestros. Lejos de que aquello fuera un debate, más bien una reflexión, los tres coincidían en el valor que tiene para las instituciones y comunidades educativas la acción de abrir la educación a una forma en que todos tengan acceso, control y producción colaborativa de todos los recursos (textos, programas, Internet) de manera que los seres humanos adquieran mayor autonomía en la construcción de su conocimiento y compartan abiertamente sus ideas, hallazgos y soluciones. Me pareció una reflexión muy interesante y esperaba atentamente la reacción de los presentes; tal vez algunos con algún tipo de desacuerdo, otros a favor, preguntas incisivas…etc. Surgieron preguntas y comentarios excelentes considerando que estamos ante un nuevo “fenómeno”; una nueva identidad grupal, un nuevo cambio de pensamiento, una cultura diferente. Todavía falta y sé que debe existir algún “happy médium” entre todas las partes y donde la educación se mueva hacia el futuro pensando el en beneficio de tener una sociedad balanceada y sin brechas.
Sabemos a conciencia que la educación en Puerto sigue igual que en los años 30. Al presente las formas de dar y recibir conocimiento no ha cambiado mucho con o sin tecnología. Por lo tanto hay mucho que reflexionar y a mi entender en adición a pensar si algo es gratis o no (lo cual es un punto muy válido por supuesto), me pregunto: ¿cómo lograr una educación diferente sin conflicto entre los docente y estudiantes?, ¿cómo integrar los recursos que se proveen (abiertos o no) para fortalecer el currículo?, ¿cómo uso la tecnología sabiamente para promover el aprendizaje colaborativo, global e individual? ¿cómo lograr hacer uso correcto de la ética en la educación y la tecnología?, ¿qué pasa con el diseño instruccional con la tecnología educativa en el sistema público de Puerto Rico? Prácticamente no existe. El sistema compra sin medida ni planificación, igualmente se utilizan recursos abiertos sin diseño ni planificación. Si hay algo que debemos lograr abrir con prioridad es el currículo, como bien puntualizaron los doctores Núñez y Meléndez. Estamos en la punta del iceberg, ya la ficha está puesta en la mesa. Hay mucha tela por cortar y mucho por discutir. ¿Llegaremos a lograr un cambio o nos llegará a pasar lo que pasó en el Congreso de los Sabios Tontos (lectura para estudiantes de cuarto grado)?
Recuerdo que durante la celebración del primer congreso de Educadores Puertorriqueños en Cayey, le sugerí al Dr. Nuñez que formáramos un grupo de mesa redonda para debatir, traer puntos y buscar soluciones para la educación. Tal vez algún día lo hagamos. Hoy quedé más motivada y esperanzada que nunca.
Finalmente, mis acostumbradas felicitaciones a Jeanette Delgado y a los miembros de la Red de Educadores Puertorriqueños por lograr unir a todos mis maestros, ¡la gente!